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Enfermera Dolor Pélvico

Dolor pélvico y salud mental

 

Ante todo decir que el dolor que se siente es real, pero un dolor crónico suele implicar sufrimiento, ansiedad y tristeza. Tener recursos y apoyos para solventar esto nos ayudará en el proceso.

Viendo varios artículos destacaría que desde Salud Mental el tratamiento se basará en clarificar cuál es la repercusión de los síntomas y del diagnóstico para el paciente así como su conducta ante la enfermedad.

Algunas pacientes junto con las molestias propias del suelo pélvico, presentan fenómenos como angustia, alteraciones del sueño, irritabilidad, desesperanza…

Algunos profesionales consideran a la paciente con dolor pélvico crónico como “paciente difícil” ya que se presenta como insatisfecha, muy frecuentadora de consultas sanitarias… que solicita mayor número de pruebas clínicas, exploraciones diagnósticas e interconsultas. Con frecuencia los síntomas que presenta son más complejos, inusuales y variados. También es cierto que muchas de ellas confían en su profesional sanitario y le cuesta buscar otro que les ayude.

En ocasiones, cuando las pruebas no muestran nada el médico les acaba diciendo“no tiene nada”, “lo suyo es psicosomático” y esto hace que aumente la tensión y ansiedad de la paciente. Empieza a sentir miedo al no encontrar un diagnóstico y con este una solución.

Un aspecto relevante es el de las expectativas del paciente de los exámenes diagnósticos, de los diversos procedimientos y más aun de las intervenciones quirúrgicas.

Algunos estudios indican que una buena comunicación acerca de la sexualidad entre los padres y las niñas y una mejor preparación para la menarquia se asociaron con cifras menores de dolor pélvico.

Cuando se ha instalado la creencia que el dolor es más serio de lo que el médico le ha dicho o se debe a algo que no se le ha explicado, las pacientes con dolor pélvico crónico tienden a experimentar dolor de mayor intensidad, aumentar el nivel de sufrimiento, recibir una menor preocupación de parte de los cónyuges o de la familia y presentar mayor incapacidad por el dolor.

Otro aspecto a estudiar serían los antecedentes de abuso relacionados con el dolor pélvico crónico. Es estos casos suele haber síntomas de distrés psicológico, depresión, ansiedad y somatización.

En relación al tratamiento es importante realizar una evaluación personalizada en un contexto multidisciplinario que incorpore diversos medicamentos, intervenciones para manejo del estrés, cuidados y cambios de hábitos de vida y psicoterapias específicas principalmente de tipo cognitivo conductual.

Siempre hay que tratar el dolor físico pero no se debe olvidar la parte psicológica y emocional.

PD: Recuerdo una psiquiatra que le dijo a una paciente con dolor pélvico “te voy a dar el alta, tu no tienes un problema psiquiátrico, lo que te pasa en que tienes mucho dolor”. La paciente se sintió tranquila ante estas palabras pero por otro lado se sentía agradecida por todos los recursos que esta profesional le brindó para gestionar todo el sufrimiento que el dolor le causaba.

Espero que os sirva de ayuda. Con cariño, Alicia

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