
Os voy a contar un caso clínico que tuve hace años. Una paciente que acude al Centro de Salud, a la consulta de enfermería, para hacerse una tira de orina. Comenta que tiene una infección de orina… debe hacerse pruebas casi cada semana porque no se ve bien que es.
Viendo un poco que está nerviosa y preocupada comienzo a hacer la entrevista de enfermería.
No quiere tener más hijos, ha pedido en varias ocasiones a su médico anticonceptivos orales pero el médico se niega a prescribírselos por la edad premenopáusica de la mujer. Esto estresa mucho a la paciente.
Lleva multitud de pruebas y cultivos de orina con resultados negativos.
Le han hecho exudados vaginales también normales.
La relación con su pareja es mala, pero ella no se separa por el bien de su familia.
Refiere que tiene digestiones pesadas y que todo le cae mal.
Además, cuando tiene la regla los síntomas empeoran.
Tiene escozor casi a diario y ganas de orinar frecuentes, además cuando orina le duele mucho más. Suele quedarse con ganas de orinar más.
Tiene dolor con las relaciones con su pareja, aunque hace mucho que no las tiene porque no le apetece, para ella sería mejor no tenerlas nunca más (tiene miedo y no siente placer, siente dolor).
Está mucho tiempo de baja y cuando trabaja va a cambiarse su ropa interior cada poco tiempo al baño porque la ropa un poco húmeda le molesta.
Tras esta primera consulta la cité para nuevas citas. No hay que decir que su tira de orina era totalmente normal.
Tras las recomendaciones y asesoramiento finalmente su dolor fue disminuyendo y hoy no tiene dolor.
En la actualidad se separó de su pareja y vive con su familia. No tiene síntomas y se siente liberada al entender cuál fue el proceso vivido y cómo resolverlo si le volviera a ocurrir.
Ha cambiado sus hábitos de vida y su forma de ver las cosas.
Siempre recuerdo este caso con cariño ya que fue uno de los primeros que vi en la consulta. Ver como se recuperaba con el asesoramiento de enfermería me motivó para seguir formándome y aprendiendo.
En ese momento sabía mucho menos que ahora, pero sirvieron para ayudarla. Es por eso por lo que animo a todo el mundo a formarse y conocer mucho más sobre estas patologías.
Es cierto que hay casos más complejos que llevan más tiempo y esfuerzo.
Hace poco un médico me decía que los casos complejos no eran un reto para él, que el reto era para la paciente. En mi caso sí creo que es un reto buscar soluciones y recursos en los casos más complejos. Lo impórtate es seguir trabajando hasta conseguir al menos una mejoría.
Espero que os sirva de ayuda, con cariño. Alicia