
La salud laboral es otra necesidad a tener muy en cuenta en las personas con dolor pélvico crónico (muy pocas veces satisfecha).
L@s pacientes se pasan meses o años luchando por un cambio de trabajo, por la adaptación de este o por establecer la condición de incapacidad. Un ejemplo claro sería el trabajo de noche que muchas veces empeora los síntomas por la altercación de los ritmos circadianos.
El trabajo es una entidad que influye en nuestra salud (ya que puede ser causa de enfermedad o empeoramiento de otras patologías previas).
Resulta complicado establecer unos criterios que establezcan el dolor como causa exclusiva de la incapacidad temporal. Como dicen algunos autores es necesario “establecer las limitaciones derivadas del dolor y relacionarlas con las capacidades que se requieren para poder realizar las actividades de la vida diaria”.
La situación de incapacidad laboral se establece como la condición que genera la imposibilidad de realizar una determinada tarea de forma temporal o permanente debido a la enfermedad. Para que se cumpla deben darse:
1. Lesiones que puedan producir incapacidad de realizar la tarea habitual.
2. Limitaciones que (en relación con el trabajo) causan imposibilidad de realizar la tarea habitual.
El servicio de prevención debe hacer una evaluación de las capacidades que ha perdido el trabajador, así como recomendar las adaptaciones o el cambio de puesto de trabajo.
Para valorar correctamente el dolor incapacitante tenemos que establecer: causa del dolor, tipo de dolor, limitación funcional, tratamientos previos, agravantes del dolor y actividades que pueden ser modificadas en el trabajo para disminuir los síntomas.
Cuando las personas con dolor pélvico crónico acuden al servicio de prevención de riesgos laborales encuentran multitud de dificultades al haber poca investigación sobre estas patologías. Para comenzar es difícil comenzar la evaluación si no hay un diagnóstico claro que en ocasiones no se da en personas con este dolor y para seguir no está bien establecido como afectan estas patologías en el trabajo y en el desarrollo de este.
Tal como me narraba una paciente le fue más fácil la adaptación de su trabajo por una patología digestiva inflamatoria que por el dolor pélvico crónico que ella consideraba más incapacitante.
Hay que recordar que muchas personas con dolor pélvico se encuentran meses de baja por este tipo de dolor y si el tiempo transcurre más de un año y medio se abre de forma obligatoria (desde el sistema público) un expediente de incapacidad para estudiar si conceder la incapacidad, dar el alta o alargar la baja hasta dos años.
Me comentaba una paciente con neuralgia del nervio pudendo que se estimaba que ese dolor cediera en unas tres semanas, pero en su caso el dolor le llevo meses y estuvo de baja por ello hasta que se recuperó un poco más permitiéndole trabajar con adaptación de su trabajo.
Este tema es amplio y requiere un cambio para estas personas que se ven afectadas por este tipo de dolor.
Es triste ver como personas dejan sus trabajos al ver que no les adaptan su puesto de trabajo en función de su dolor. Creo que debe haber una mayor sensibilidad en este tipo de patologías.
Sois muchas las personas que me habéis comentado este aspecto y confió en que poco a poco esta situación vaya mejorando.
Espero que esta información os sirva de ayuda, con cariño. Alicia